Yo no necesito tiempo
para saber cómo eres:
conocerse es el relámpago.
Pedro Salinas, La voz a ti debida
El día despunta
preñado de respuestas.
Las hay cercanas, bulliciosas,
menudas como libélulas:
responden desde aquí
lo que nunca
fue distinto: tenías que ser tú.
Otras,
irrebatibles y demoledoras,
querrían ignorar detalles
definitivos de ti y esenciales:
la inconmensurable
entrega que me brindas, el adjetivo
imposible de hallar en los libros
con que me alumbras.
Tú las puedes obviar,
porque posees la lucidez
de conocerme por entero
sin necesidad de réplicas mías.
E infaliblemente, siempre,
tú, tan despierta, no callarás
un ¿y sí..?, un ¿y si no..?, interrogantes
certeros y evidentes
a respuestas que conoces,
que ves, que sabes.
Porque lo sabes todo;
y cuando sueñas,
ellas se te revelan, ya
visibles, confirmadas.
Y seguirás viviendo
alegre, sabiendo
que en media vida tuya
estás siempre cercada
de certezas, de calma, de pruebas,
que sin cesar refrendan
eso que tú ves
y aun así puedes preguntar. Sí.
---
* Retruécano postero forjado adrede para presentar este transgresor atrevimiento literario inspirado en el poema 43 del libro La voz a ti debida del genial Pedro Salinas.
MARIPOSA fiel que mana
milagrosa agua bendita,
tu vientre me resucita,
me da la vida y me sana.
Tu carne siempre me gana
para lanzarme a sorber,
lengua loca por doquier,
senos, muslos, nalgas, cuello.
Para mí, nada hay más bello
que tu cuerpo, oh mujer.
Lo que soy y lo que tengo
bastan –desde luego– para amarte
y sin embargo, mi alma grita:
“¡No! ¡No! ¡No es suficiente!”
Me indago –buscador celante–
y amanezco regado de un rocío
nuevo, aunque no desconocido,
que habla de un sueño dormido,
antiguo, aunque no olvidado,
que ha comenzado a despertarse.
Escucho atento a la voz invisible.
Dice que mi alma dice: “¡Sí, sí, sí!”
Pero añade que quiere más, dar más,
porque hay más para dar, mucho más,
y mucho, mucho más para ser y tener.
Y hay un anuncio lejano, lejanísimo,
en la última agua de mi alma,
allí donde apenas alcanza la luz,
que habla de la playa,
esa playa en la que –ya sabio–
estoy contigo, a tu lado, desnudo y santo,
y tú, vestida de colores como una niña feliz,
juegas, brazos en alto, trotando entre las olas.
¡Y yo estoy allí contigo! ¡Crío también!
Así que, como poco, somos cuatro,
mi amor, aunque seamos sólo dos...
Ambos –adultos– contemplamos, nos contemplamos
a ambos –niños– jugando
tan dichosos, pero tanto
que somos la alegría del cielo.
Y sabemos, muy adentro del alma,
que allí están los dos viejos,
invisibles como ángeles custodios,
velando por nosotros, allí sentados,
en la playa más hermosa del mundo.
Tampoco es nada especial –¡je, je!–,
sino algo a lo que estamos acostumbrados.
Ellos –nosotros– siempre hemos estado allí
con nosotros –ellos–, protegiéndonos,
cuidándonos, amándonos, guiándonos.
¡Queda tanto por llegar allí
de donde venimos, pequeña mía!
Tiempo, días, viajes, sábanas, pelos...
Y sin embargo, allí estamos,
–espléndidos– siempre, siempre...
Ahora comprendo qué buscaba
siendo niño en los amaneceres
de la playa, de todas las playas
en las que –puro– una y otra vez,
sin descanso, para mi felicidad
y la de Dios, bailaba con el mar.
La estrella de la mañana
traía tu aroma envuelto en la brisa,
en la primera luz, en la fina arena,
en la tibia espuma, en la piel bañada.
Por eso el agua salada
siempre me dejó un regusto a miel.
Por eso el runrún del mar
siempre me sonó a música celestial.
¡He acompañado tantas veces
tu nacimiento y tu partida!
¡Te he buscado tanto en todas partes!
Y ahora estás aquí, Colibrí.
Escucha a los árboles, a las plantas,
al viento, al sol, a los pájaros, al agua...
Escucha a la semilla que se abre
como una ala dentro tu corazón:
trae un mensaje que sólo tú sabes.
Yo lo conozco porque te llevo escrita
en la piel del alma, bien aprendida.
Es tanto, tanto, tanto, pero tanto, tanto
lo que estamos llamados a ser
que no es de extrañar que se desborden
las lágrimas, que temblemos de emoción,
que el mundo se haya vestido de fiesta
para darnos la bienvenida triunfal
y bendecir, como se merece, nuestra unión.
Vamos a crecer, mi amor,
por lo menos hasta ser niños.
Para “Jan Rose”, la Revolución de los Claveles
y “el rebelde desconocido” de Tiananmen
Muerto el ego se acabó la rabia
y el pesar, y el rencor, y la discordia;
y amaneció el amor, y la concordia,
y nuestra vida se volvió tan sabia...
Descubrimos que estábamos en Babia
como esperando por misericordia
que un milagro extirpara eso que incordia
sin parar a la mente con su labia.
Descubrimos la verdad de la existencia
y ya no apreciamos más los valores
egoicos, sino los de la conciencia.
El poder* se quedó sin servidores
y el dinero, y la guerra, y la demencia
del mundo se convirtieron en flores.
---
* Una cosa es el poder vital, divino, el poder del Universo, el real, que está al alcance de todos; y otra el poder mundano, que es puro artificio, un montaje, una soberana mentira. El poder da poder, el poder nos lo quita, o al menos eso pretende. El uno es conciencia, el otro ego.
Por eso tú no has pasado
ni terminas nunca de pasar.
Por más que ese nosotros que era nuestro nosotros
sea historia, me sigues acompañando a todos lados,
duermes conmigo, contigo comparto mis emociones más profundas,
a ti te cuento esas cosas que sólo a ese otro yo que es la pareja
se pueden contar, sólo a ti te permito verme en mi verdadera desnudez.
Te has convertido en la compañera perfecta,
el agregado más querido, la amiga que nunca falla,
la música callada, la soledad sonora, la cena que recrea y enamora,
la referencia ineluctable de lo bello femenino en mi vida,
mi tótem, mi diosa, mi musa,
una presencia invisible, secreta, latente
que –ahora lo sé– jamás me va a abandonar.
Por fortuna.
Porque sin ti estaría el Cosmos tan vacío… ¡Buf!
Deseaba habitar tu piel
y que tú habitaras mi corazón.
Me gustas porque eres agreste
e indomable,
pero no eres dulce ni suave
y eso te desmerece
en tu calidad de soberana.
Por eso, aunque deslumbras,
no iluminas,
y aunque atraes,
no seduces.
¡Qué pena!
Desconoces el prodigio que eres,
tu inconmensurable belleza,
la altura de tu alma,
tu nobleza.
Desconoces el esplendor boreal de tus potencias,
el brillo de tu estrella,
tu inédita osadía,
tu grandeza.
Eres el amanecer del mundo,
la intrepidez glotona de una diosa maleducada.
Pero eso sólo no basta.
¿Y lo que te falta?, ¿te interesa?
Aunque el desdén de tus ojos
a mis ojos se lo prometa,
no me engaño:
el corazón me lo revela.
¡Sí! ¡Eres tú!
Y sin embargo, quién te viera,
apenas reflejo pálido de la otra –¡la una!–
que se oculta, latente, tras tu talle.
¡Mira allí qué hermosura de horizonte!
¡Qué luz la que el mañana nos envía!
Lanza un mensaje que clama: “¡Confía!”
No hay escollo que el tesón no remonte
y es de ley que la vida nos confronte
proponiendo lecciones de osadía
para que superemos, día a día,
un nuevo reto, otro abismo, otro monte.
Cuando todo parece al fin perdido,
cuando ya no hay motivo de esperanza,
queda ese rescoldo siempre encendido
que es el alma, dando fe y confianza.
Mientras el corazón pulse un latido,
la vida es una bienaventuranza.
Un hombre le dijo al Buda: “Yo quiero felicidad.” El Buda contestó: “Primero retira yo, eso es el ego. Después quita quiero: es deseo. Y ahora mira, sólo tienes felicidad.”
Me he esforzado en olvidarte con denuedo,
incluso fríamente, a lo canalla, con deslealtad y alevosía
hacia tu recuerdo,
pero nada;
en tu caso, conjugar el verbo desamar
se me ha revelado, por fuerza, un infalible desatino:
no sé cómo hacer para dejar de quererte.
¡Te amé tanto!
¡Crié con tanta ternura nuestro cisne salvaje!
Me es imposible sacrificar tamaña maravilla sin ir contra natura,
corazón,
y abandonarlo a su suerte me parece un pecado de indolencia.
No sólo no he cesado de amarte, sino que te amo más que antes,
con un amor que crece día a día
y reverdece a cada aurora las flores marchitas, las hojas secas, la ceniza,
un amor que madura y a la par retoña y abre yemas
mientras nuevos botones y frutos majestuosos
siguen reventando en cascada, fuegos incansables como mi deseo
de continuar habitando tu piel,
aunque sólo sea en sueños,
en esas regiones de la imaginación y el aire
donde mis labios permanecen libando la vida
de las cálidas y sedosas arenas de tu vientre.
Allí me he quedado –parado, suspendido–,
como un vigía del tiempo,
allí estoy,
preso feliz de poder amarte incluso en ausencia de tu cuerpo,
de ti, amada mía,
que no eres un paraíso artificial, un refugio de nostalgias,
sino pura vivencia viva, carne acogedora en la que todavía,
con asombro viril, con primor infantil e inusitado,
gozosa e inevitablemente me relamo.
Fue tan verdad, tan real, que rompió la mentira del tiempo
y ahora, imparable, mana en surtidor
un agua que bebe en la fuente misma del agua primigenia
y vierte, serena, sus dones con naturalidad,
constante, derrochándose como un milagro,
sin ego, con la generosidad de una diosa inmortal
cuya gracia no se agota, no se agota.
Este amor ya no es nuestro, amor mío,
ya no,
pero sigue siendo tan orgánicamente cierto, tan bello, tan amor,
que contra él nada puedo,
ni quiero.
Sólo seguir sintiéndolo
mientras sea vida y aliento.
Por pura sensatez
y para no morir de desamor,
el corazón olvida la intensidad vital con la que amó,
pero dejar de amar –creo–, nunca deja de amar.
El amor perdura en el tiempo
y hace aún más perenne la eternidad
y más colosal al infinito:
el amor son las alas y el motor que mantienen al Universo
en constante estado de expansión.
Los amores son soles, estrellas refulgentes
de un firmamento incandescente
donde trazamos la constelación de nuestra historia
para ir sembrando la luz en las galaxias.
Duran mucho más de lo que una simple vida humana,
por eso los amores se van encontrado
de encarnación en encarnación
para ir sumando antorchas al gran fuego primigenio,
para ir rememorando la dicha de ser uno –y el Uno– en cada encuentro.
Un siempre dura siempre,
porque los soles mueren precisamente
para renacer más grandes, más radiantes, más potentes
y seguir dilatando los confines del Cosmos con su ignición enamorada.
Te espero a la vuelta de los años, Prikuldina.
Será dentro de enones, mañana mismo, aquí y ahora…
El amor no tiene tiempo: es él quien crea y marca el tiempo.
Te han sitiado, corazón, y esperan tu renuncia,
los únicos vencidos, corazón, son los que no luchan.
No los dejes, corazón, que maten la alegría,
remienda con un sueño, corazón, tus alas malheridas.
No te entregues, corazón libre, no te entregues.
No te entregues, corazón libre, no te entregues.
Y recuerda, corazón, la infancia sin fronteras,
el tacto de la vida, corazón, carne de primaveras.
Se equivocan, corazón, con frágiles cadenas,
más viento que raíces, corazón, destrózalas y vuela.
No te entregues, corazón libre...
No los oigas, corazón, que sus voces no te aturdan,
serás cómplice y esclavo, corazón, si es que los escuchas.
No te entregues, corazón libre...
Adelante, corazón, sin miedo a la derrota,
durar no es estar vivo, corazón, vivir es otra cosa.
Lo extraño es que la vida continúe
después de esta muerte,
que yo esté aquí, de vuelta,
regresado de la nada por las manos de Ryuichi Sakamoto,
cuya Solitude me ha encandilado,
porque después de Anthony cantando Mysteries of love,
creí que no podría haber nada ya que reflejara mejor mis sentimientos.
Todo pasa. Menos yo, de momento.
Tú permaneces ahí, intacta, inmóvil, congelada, pura escarcha.
Y el corazón, obstinado, sigue haciendo tictac, pum-pum,
un tambor del tiempo llamando quizá a una puerta que aún no he encontrado.
Mi vida es un laberinto cuyas paredes se derumban por falta de fe,
porque ya no me creo nada:
le escupo a mis propias referencias,
a todos los maestros, a los poetas, a los libros, a los discos,
a la comida, al sol, a la luna, a los gatos.
Sobre todo, odio a las mujeres, sin descanso.
Y mi corazón, empecinado, sigue haciendo tictac, pum-pum,
como burlándose de mi fracaso.
¿Cómo puede albergar tanta esperanza en el mañana?
¿Por qué no se cansa de repetirme que todo va a ir bien?
Sé que hay razones que la razón no entiende,
pero yo ya no habito el mundo, yo ya no estoy aquí.
Echo de menos todo lo que quise vivir contigo y no viví,
por eso me he quedado clavado en tu retrato
y mi vida, en los recuerdos de lo que sí fue.
Mi corazón, impertérrito, va avanzando con paso firme,
soldado del amor cuyo compás soy incapaz de acompañar.
¿Para qué, si mi vida habita en los latidos del pasado,
cuando tenía el alma en tu piel y tu cuerpo entre mis brazos?
Lo cultivo con mimo
para que te sigas quedando
conmigo.
Paseo por él con tanta ternura
que mi esperanza resucita
lo que el tiempo
quiere llevarse al olvido.
Hay tanto amor aún palpitando
entre las cenizas
que puedo sentirte respirar
si afino el oído.
Cierros los ojos y te veo
a mi lado, moviendo la cabeza
con ese gesto tuyo tan infantil
que balanceaba el último mechón de tu cabello.
Me miras otra vez
con el agua de la vida
desbordando tus pupilas,
como el primer día en que nos descubrimos.
Si extiendo mi mano,
adivino el calor de la tuya
acercándose despacio a la mía
y colándose entre mis dedos.
Nos abrazamos con la fuerza
de esas noches en que todo era un milagro
y volvemos a habitar un mismo cuerpo,
esa plenitud que tanto, tanto me hacía llorar.
Mis labios tiemblan
con la emoción de soñar
que se unen una vez más a los tuyos
para crear –juntos– un beso.
Y ya floto en el vacío
sagrado donde eternamente te amo
y me deslizo por tu piel en suaves oleadas
orbitando alrededor de tu ombligo.
Y casi puedo escucharte pronunciar
las simples palabras del sortilegio
que hicieron de este vacío un Paraíso:
“Te quiero muchísimo.”
Una vez me dijiste:
“Miras a los demás mejor de lo que son.”
Yo pensé:
"Pero si así es como miras tú."
El corazón tuvo un pálpito:
"No mirar como mira el amor
es como estar ciego."
Hoy, ya con la cabeza fría, me pregunté:
"¿Nunca te vi
o te vi mejor que nadie?"
Afortunadamente, no hay respuesta:
amarte fue un asombro
del cual aún no he salido,
un mar en el que aún estoy flotando,
una eternidad en la que, incluso sin ti, aún quiero quedarme.
Cuando me presenten al más idiota de los hombres
–momento que presiento no muy lejano–
le miraré con mis mejores ojos de Clint Eastwood
y le diré con voz pausada al más puro estilo Constantino Romero:
"Muchacho, no hace falta que te esfuerces más.
El premio Guiness al más tonto es mío."
Sí.
¡Qué pena haberme dado cuenta tan tarde!
¡Qué pena no haber sabido ver antes por tus pupilas de sirena!
¡Qué pena haberme precipitado así!
No haber esperado a serenarme… ¡Ay!
En esa canción que nunca haré, te decía que venía a ti herido de matar,
que no entendía qué carambola del destino era esa que te ponía en mi camino,
porque, de corazón, yo no creía merecer tanta suerte, ni por asomo,
pero aún así, ya ves, Venus me otorgó su bendición y me concedió bailar contigo.
A veces imagino que me encuentro a Javi por el barrio
y me pregunta: “Bueno, ¿y qué pasó con vosotros?”
Se me han ocurrido varias respuestas:
los paseos en solitario por La Prospe dan para mucho.
Pero vamos, que todas se reducen a una:
“Que vino Dios a verme y yo no me cosqué.”
Por eso sé que a gilipollas no me gana nadie,
quizá sólo yo mismo, que hasta tres veces (se dice pronto) cometí el mismo error contigo
por culpa de sentirme un asesino de corazones,
un devorador de mujeres
cuya carencia era un agujero negro
que succionaba amor tras amor
y que aún así no llenaba su vacío,
un devorador de quimeras
que dudaba hasta de su propia sombra
y al que ya podían querer, ya,
que siempre, siempre le iba a faltar un abrazo.
Le iba, sí, eso es, le iba, en pasado.
Si algo he sacado en claro en este naufragio y de este duelo, es que
–por lo que a mí respecta– esto no me vuelve a suceder.
Desde ya, compromiso y yo estamos comprometidos de por vida.
La próxima diosa que Venus me brinde se va a llevar el premio, lo sé,
porque el más trasto de los hombres, que soy yo, ha aprendido
y ha decidido que ya está bien, joder,
que de ahora en adelante tanto dolor, tanto desastre, tantas lágrimas,
–en lo que en mi mano esté– no van a repetirse,
porque no hay derecho a que tanto, tanto, tantísimo amor
se esfume así como así por falta de fe, de coraje, de entrega y de amor
por mi parte.
En alguna parte de ti
debo andar yo
retenido alevosamente
por la misma fuerza que empleas
para desterrarme de tu vida:
causa y efecto de la ley de atracción.
En alguna parte de tu cuerpo
o de tu alma
debo andar yo,
secreta y felizmente amarrado a tus entrañas,
porque sea cual sea la dirección del amor
en que camino –incluso con voluntad de alejarme decididamente de ti–,
siempre, una y otra vez, me topo irremisiblemente contigo.
Aunque pretenda justo lo contrario, es cierto, lo reconozco, sí,
me sale sin querer: te busco en todas las mujeres
y tú –caprichos de la física integrativa– sólo estás en ti.
¡Ahhh! Entiendo perfectamente a Frankenstein.
Sé el desatino desabracadabrante que es fabricarte con pedazos
de una y otra,
pero hasta que tú no resuelvas consagrarte
por entero y completamente a otro hombre,
yo no seré libre de amar a otra mujer
y te seguiré buscando, atolondrado de sinécdoques,
viéndote en todas, porque tú eres todas las diosas,
todas las Lilith, todas las Evas,
aunque ninguna sea tú, tú, mi tú.
Qué bueno haber ido a cursos de autoestima
para encontrarle ahora sentido a los latidos de mi corazón.
Pero aun así, creo que palpita porque espera,
porque te espera, porque tiene esperanza
de que un día tú y yo volvamos a ser aquel nosotros,
nuestro nosotros.
Es más, creo que él cree que cualquier otra posibilidad,
otra elección, es perder el tiempo.
Quizá por eso tú no me sueltes
ni quiera yo querer desatarme de la cadena invisible que nos une
desde que el Universo dijo ¡ejem!
Subo y bajo por la escalera pentatónica
que lleva de tu cadera izquierda a tu clavícula derecha
sin otro anhelo que el de amarte hasta donde nunca antes amé.
Como un arqueólogo de los suspiros,
volteo por colinas descendentes hasta las tostadas llanuras de tu vientre
sorbiendo beso a beso corcheas de un verso incontestable que anega la fuente de los bardos
para luego recorrer el camino inverso
en ambos sentidos, volviendo a ascender
por la rampa de tus dunas tendiendo puentes de saliva entre el ahora y la eternidad,
resolviendo en ochos infinitos el camino de los sabios,
trenzando en tu cuerpo de arena la constelación del mandala que abre la flor de todos los secretos.
Tu piel levanta melodías imposibles en un crescendo doloroso,
olas inauditas,
más allá del oscuro océano que despliega alas blancas en tu espalda,
en ese horizonte de luz donde perdí el norte de mis juegos y las dudas de mi alma de niño candoroso
para convertirme en un marinero extraño, esclavo de tus días y tus noches,
engullido ya para siempre por la bruma que borra los lindes entre el cielo y el infierno,
un hombre al cabo, transido de mar,
de rumbo extraviado
y una cárcel invisible por navío.
Pinto un pedazo de aire en un cuadro,
le echo un órdago al vacío,
me cambio por otro.
Todo vale
con tal de darle cuerda
al corazón de luto porque se le murió la confianza.
Me jaleo en el espejo,
me tomo un vino,
bailo un break-chotis,
hago el pino invertido.
Todo vale.
El caso es darle brío al cuerpo,
sacarle brillo al momento,
y provocar al provenir, para que no se afantasme.
Y te regalo el poema.
Yo soy así: rico de aire,
millonario en preguntas,
generoso de ocurrencias,
pudiente en sueños
–porque sueña el que puede,
eh, no el que quiere.
Tengo tanto amor para dar...
En fin, soy la monda,
lo último en versos libres,
aunque lo mío es ir a contra-moda.
Por eso no me vendo, me comparto.
Pero no etiquetemos el placer,
¡desaprendamos!
Yo desaprendo con facilidad;
de sufrir, por ejemplo, me olvido en un amén.
Vivo buscando el mar,
soy fiel a la felicidad
y tengo deseos a raudales:
a mí, a niño y a Quijote no me gana nadie.
Arrullémonos como palomas en clave de ti,
mi bella Dulcinea del Torrezno,
y que nos parta un rayo de sol
la última luna que nos asombra el corazón.
Si me invitas a cenar caldo de gallina de la paz,
por la mañana te prometo resucitar a tu lado despacito,
sin prisa por morirme de nuevo entre tus brazos.
¿Qué? Si quieres, te lo pregunto.
_________________________
* Ginesíaco es un gentilicio que me he inventado. Procede de Ginés, en este caso concreto de D. Ginés Liébana, genio del arte y del arte de vivir con quien tuve la suerte de compartir gloriosas tardes-noches de risa, poesía, más risa, lentejas, tertuliacas rimbombantes y surrealismos varios cuando era más joven y tenía novias con cuerpo de huracán flambeado. La acuarela del ángel es obra de Ginés.
Hoy he vuelto a soñar contigo. Estábamos en el campo, en una sierra con mucho verde. Tú estabas de acampada con tus amigos y yo había ido a hacerte una visita. Hacía un día espléndido y la temperatura era primaveral, muy agradable. La escena transcurre en lo alto de un risco de rocas desnudas de tonos ocre y arcilla que forma una curiosa torreta construida caprichosamente por la mano de la Naturaleza. Sobre el suelo de aquel refugio, hay esparcidas algunas colchonetas.
Yo estoy sentado allí con tus amigos. Tú llegas. Te sorprendes al verme. Llevas un vestido amarillo de fiesta que deja tus hombros al descubierto y realza la belleza de tus pechos. Estás guapísima, radiante, con el pelo suelto y los ojos alegres, contentísima de verme. Nos abrazamos y empezamos a besarnos. Al poco nuestros cuerpos ruedan sobre las colchonetas hechos una madeja. Tus amigos, discretamente, se han marchado. Mientras nos besamos, veo que en una praderita, en la parte de abajo del risco, están L e I besándose también. Tú llevas una falda negra y mi mano se cuela por ella. Te beso, te beso, te beso, mi mano en tu nuca, te beso, nos besamos, mis dedos enredados en tus cabellos, tan suaves, tú tan entregada y fogosa como siempre… Nos besamos…
Al despertarme, la sensación de estar pegado a tu cuerpo era aún tan real… Pero no estabas, ni estarás. Me he puesto triste. Me he levantado como si me levantara del lecho común y tú estuvieras aún allí tendida, mi invisible y cálida bella durmiente. Al mirarme en el espejo del baño me he dado ánimos, me he recordado a mí mismo el rito que justo ayer hice para soltarte, para dejarte atrás. Y una voz en mi interior ha dicho: “¡Que bueno haber amado así! ¿No te parece, Fede? ¿No ha sido un regalo de la vida este amor aunque ya se haya acabado?” ¡Qué voz tan lúcida! Gracias, seas quien seas quien me has hablado así.
Anoche le decía a una amiga chateando por el Facebook que volvería una y mil veces más contigo, que lo nuestro no funcionaba como a mí me hubiera gustado, o como yo soñaba, pero que ahora pienso que precisamente por culpa de ese sueño te perdí, y me perdí la oportunidad de amar de forma más incondicional, sin tantos peros. Por anhelar cumplir un sueño, me perdí la realidad que ya vivía, que ya vivíamos, que ya era nuestra.
Ojalá que un día podamos volver a danzar como aquella primera vez.
Ahora todo es añorarte. Por más que me repita a mí mismo una y otra vez que ya está, no le des más vueltas, Fede, ya lo has intentado todo… Por más que entienda con la cabeza que tú no vas a volver porque sentiste traicionada tu confianza, que estás ya en otra fase, que ya no me echas de menos, aun así, ya ves, mi corazón y mi cuerpo se alían para boicotear mi propósito de olvidarte. Hay en mí un absurda fuerza empeñada en no querer olvidarte. ¿Por qué? ¿Qué lección debo aprender de todo esto?
Quizá que gracias a ti, a haberte conocido, a haber sido amado tan incondicionalmente por ti, ahora sé que hay una forma de amar que ojalá pueda y sepa poner en práctica con alguien en el futuro. Hoy quisiera que ese alguien fueras tú. Y quisiera que ese alguien en el futuro también fueras tú. Pero sé que este loco anhelo es fruto de un apego, de un deseo que no suelto. Tras él, está el amor de verdad, la luz que quedará cuando esta oscuridad se haya ido, cuando sea capaz de mirar a tu recuerdo a los ojos sin dolor, sin ego, sin más ilusiones ni fantasías, con agradecimiento puro por todo lo compartido.
Ojalá que un día volvamos a danzar como aquella primera vez. Adoraría volver a vivir aquel milagro de armonía. Contigo.
Hoy por hoy, por más que racionalice, sé que orgánicamente no voy a dejar de amarte de la noche a la mañana. Necesito tiempo. Sanar esta herida, que quiero creer tú ya estás sanando, es cuestión de tiempo, de vivencias, de vivir la vida, de vaciar el corazón del dolor que deja este desamor para que el pájaro feliz de un nuevo amor pueda posarse en él, quizá hasta anidar.
La canción de Insensatez va por mí, que cometí la insensatez de dejarte. Ojalá nunca lo hubiera hecho. Ojalá el sueño fuera la realidad y la realidad, un sueño del que despertara una mañana a tu lado, aliviado y dichoso de saber que nunca te dejé, que aquella insensatez no fue sino una horrible pesadilla.
¡Ay!
Tan insensato como querer volver es escribirte aquí. Lo sé y te pido disculpas por ello. Sin embargo, espero que entiendas que para mí es una terapia, una forma de sacarme de dentro la espina y arrojarla afuera, lejos, aunque sangre por la herida. Sanará. Es cuestión de tiempo.
el gato es un loco de las palabras anda por la calle contando sílabas maullando consejas y abracadabras que hagan las ideas endecasílabas
sabe que el mundo cabe en un verso redondo como el soneto de lope por eso lo busca incluso al reverso del marbete del frasco de sirope
sueña que una voz le revela al fin la clave fetén de la poesía y escribe que engatusa hasta a piolín
con versos que logran la virguería que mete al presente en un calcetín y siembra las páginas de armonía
AUTORÍAS
Casi todas las imagenes que aparecen en este blog han sido tomadas de la red. Si algún autor no quiere que las utilice, sólo tiene que comunicármelo y las retiro de inmediato.
Mis textos están ahí para que los emplees con buen criterio: no los hagas pasar por tuyos (la mayor parte están registrados en Propiedad Intelectual de España) y cita la fuente, que este gato te lo agradecerá.
CHICHINABO
-
Sugerida por... Icamon11
De chicha y nabo. (De poca importancia, despreciable)
Chichinabo es una locución adjetiva que proviene de chicha, voz infantil
de...
Programación 16 de marzo de 2012
-
BARRIO CANINO Esta semana nos acompaña en el estudio Blanca Calvo,
directora de la Biblioteca Pública de Guadalajara, e integrante de la
plataforma...
21 DE MARZO :::: DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA
-
*
*
*La palabra*
Naturaleza: gracias por este don supremo
Del verso, que me diste;
Yo soy la mujer triste
A quien Caronte ya mostró su remo.
¿Qué fuera ...
La clínica de sonrisas solidarias
-
La Fundación Odontología Solidaria presta asistencia en España y otros
países a personas en situaciones de discapacidad, marginación o exclusión
social que...
El despertar del sol: sé quien has venido a ser
-
“Necesitamos asumir la responsabilidad de nuestro estado mental, emocional,
espiritual y corporal. La Organización Mundial de la Salud nos alerta: la
depre...
Devesperación
-
(Sustantivo. De *Véspero *y *desesperación*)
*Angustia y ligera depresión por la caída inminente del sol. *
Esta sensación suele ocurrir cuando uno se ha ...
Mis vinculos verticales
-
Hay dias cargados de historia, de amor, de significado. Para mí el día de
San José es uno de ellos. Me recuerda un hilo que merece la pena ser
recordado: e...
de Joyce Carol Oates - Puro Fuego
-
Novela leída este verano, intenso como la misma,
palabras que se sumergen en el mundo de las mujeres a pleno,
aventuras de adolescentes desbordadas,
alma ...
Sigo...
-
Anhelo tiempos donde dibujar sonrisas era fácil, donde los sueños
plácidamente descansaban al abrigo de tu mirada... tiempos en los que no me
preocupaba ...
ser feliz...
-
SER FELIZ no es tener un cielo sin tormentas, ni andar sin accidentes, ni
trabajar sin cansarse, ni relacionarse sin decepcionarse... es SÍ...
reconocer ...
Mariposa
-
Quisiera
hacer un verso que tuviera
ritmo de Primavera;
que fuera
como una fina mariposa rara,
como una mariposa que volara
sobre tu vida, y cándida y lige...
XXV años de Peonza
-
"Los chicos quisieran realizar el milagro de
convertir la pera en peón"
Ramón Gómez de la Serna
Mi aportación para la exposición con motivo del XXV aniver...
SaLuSa, 16.03.2012
-
SaLuSa, 16.03.2012
Ustedes tienen una expresión divertida acerca de virarse la tortilla, y es
así pues la Luz ahora está dictando lo que sucede, aun c...
Melissa Allemant
-
*El perro negro*
Vaciarme
con los ojos abiertos
o los nervios
frágiles
da lo mismo
He pasado
de comer con los puños
a querer las vértebras
rodeadas
de a...
¿Queremos... o Amamos?...
-
La vida es un EspejoTodos los vicios de la mente son fruto de interpretar
de forma egocéntrica la realidad, una actitud impulsiva e inconsciente que
nos...
EL SER UNO - EL PETRÓLEO Y SU ORIGEN
-
**
**
*EL PETRÓLEO Y SU ORIGEN*
EL SER UNO nos dice en su segundo libro: EL SER UNO II – Planeta 3.3.3 –
Los Guardianes de Tera, que hace millones de a...
!
-
Las presiones de un individuo que sólo quiere optar el camino diferente. El
valor de pensar diferente en un mundo que nos enseñó a pensar igual.
La sociedad...
Non Serviam
-
*Desde pequeño aprendí*
*sin que nadie me enseñara *
*que la palabra más bonita *
*ya fuese en boca *
*de valientes o de canallas*
*seguía sonando igual d...
ESCÚCHATE… OYE EL RECLAMO QUE TE HACE TU INTERIOR
-
El dolor y la amargura que martiriza a cada ser viene a ser la consecuencia
ineludible de su vida mal organizada, alejada del Creador y de sus leyes
inmuta...
Movimientos en Cuba
-
Tuve la suerte de tener que ir a trabajar a La Habana durante tres semanas
a finales del año, no se me ocurría mejor manera manera de terminar el
2011. (P...
Alineación
-
Se alinea mi femineidad junto a mi masculina visión
de comprender el cambio que ha de venir
Nado hacia las aguas tranquilas de mi ser,
con enérgico am...
Manteniendo una actitud altruista
-
Tweet“Para ejercer una profunda consideración por la felicidad y bienestar
de los demás debemos mantener una actitud altruista especial, en la que
cargamos...
"Tacones en la Cuerda"
-
Obra de teatro creada y dirigida por Mª Angeles Iglesias, con la colaboración de las canciones de Tato Lopez. Grabación realizada en el estreno el día 10 de ...
PENTAGRAMADOS
-
*Tu corazón delata acordes*
*en clave de S*OL*
*sin estar en MI.*
*¡SI!*
*Es LA vida un pentagrama*
*que hoy RE-cuerDO*
*en mi guitarra…*
*
*
*Dulce arpe...
Netuno Entrando em Peixes
-
“Vida, que posso eu dar
A Meu Deus, que vive em mim,
A não ser perder-te, a fim
De O poder melhor gozar?
Morrendo O quero alcançar,
E não tenho outro querer...
1ª Bici Crítica en municipios rurales (Sanabria)
-
El pasado domingo 4 de septiembre de 2011 tuvo lugar la 1ª Bici Crítica
Sanabria que salio de Puebla de Sanabria y llegó hasta la Playa de los
Enanos del L...
CAMPAÑA CONTRA LOS USOS PEYORATIVOS DEL AUTISMO
-
Colaboramos en la elaboración de carteles: los más mañosos con el dibujo
le pegan al lápiz y al diseño, el grupo de familias elaboran los textos y
otra pa...
CIRCULO DE MUJERES
-
Lo que nunca has vivido, crees que no existe
Lo que nunca has visto, no crees en ello
Hoy vi que yo también, en mi vida, he tenido un círculo de mujer...
-
Mapa de Corrupción por Partidos Políticos
La corrupción en España alcanza niveles alarmantes. No se trata sólo de los
casos de corrupción urbanística, c...
Ese algo rojo
-
Siempre madrugo pese a que me disguste hacerlo. Me cuesta levantarme de la
cama, también pensar con coherencia. El proceso es largo, durante media
hora man...
-
*Hola Mis queridos amigos....los invito a que visiten mi otro blog...*
*Arte y Cuero Tuttis..... en el cual podràn ver todos mis diseños de Bolsos
y Acceso...
Encontrar la verdadera fuente...
-
Cuando ves a un amigo y de pronto sientes que brota la alegría en tu corazón, concéntrate en esta alegría. Siéntela, conviértete en ella, y reúnete con él ...
en busca del amor...
-
"Ángeles Caídos" de Wong Kar-wai. En una ciudad tan cosmopolita como Hong
Kong en donde constantemente se interactúa con muchas personas tanto en el
ámbit...
Tú
-
*Mis manos blancas y afiladas*
*mis ojos cerrados y apresados*
*preguntan por tu desorden*
*
*
*Mi cuerpo cansado y dormido*
*herida solitaria de tu ausenc...
EL SUEÑO DE LAS IDEAS
-
EL SUEÑO DE LAS IDEAS
Presente en la flaqueza entre efímeras horas...
las cínicas ideas conducen mi cabeza...
estancias de vacío, áridas en belleza...
recor...
VISIÓN AURAL
-
TERAPIA TENSÉRGICA
Para realizar la terapia tensérgica, el terapeuta se capacita para percibir
la existencia de los cuerpos aurales y sus chacras. Desarro...
FELIZ AÑO!!!!!!!!!!
-
HOLA QUERIDOS AMIGOS:
LES DESEO TENGAN UN PRÓSPERO AÑO NUEVO LLENO DE NUEVOS Y CREATIVOS
PENSAMIENTOS LLENOS DE LUZ Y AMOR.
GRACIAS POR TAN HERMOSO AÑO BL...
El escritor
-
COPYRIGHT 1997 Difusora de Informacion Periodica, S.A. (DINPESA)
(Torredonjimeno, Jaén)
Pintor del Grupo "Cántico" (Córdoba, 1940), baluarte poético al ...