
Mientras me ate tu recuerdo
En alguna parte de ti
debo andar yo
retenido alevosamente
por la misma fuerza que empleas
para desterrarme de tu vida:
causa y efecto de la ley de atracción.
En alguna parte de tu cuerpo
o de tu alma
debo andar yo,
secreta y felizmente amarrado a tus entrañas,
porque sea cual sea la dirección del amor
en que camino –incluso con voluntad de alejarme decididamente de ti–,
siempre, una y otra vez, me topo irremisiblemente contigo.
Aunque pretenda justo lo contrario, es cierto, lo reconozco, sí,
me sale sin querer: te busco en todas las mujeres
y tú –caprichos de la física integrativa– sólo estás en ti.
¡Ahhh! Entiendo perfectamente a Frankenstein.
Sé el desatino desabracadabrante que es fabricarte con pedazos
de una y otra,
pero hasta que tú no resuelvas consagrarte
por entero y completamente a otro hombre,
yo no seré libre de amar a otra mujer
y te seguiré buscando, atolondrado de sinécdoques,
viéndote en todas, porque tú eres todas las diosas,
todas las Lilith, todas las Evas,
aunque ninguna sea tú, tú, mi tú.
Qué bueno haber ido a cursos de autoestima
para encontrarle ahora sentido a los latidos de mi corazón.
Pero aun así, creo que palpita porque espera,
porque te espera, porque tiene esperanza
de que un día tú y yo volvamos a ser aquel nosotros,
nuestro nosotros.
Es más, creo que él cree que cualquier otra posibilidad,
otra elección, es perder el tiempo.
Quizá por eso tú no me sueltes
ni quiera yo querer desatarme de la cadena invisible que nos une
desde que el Universo dijo ¡ejem!










5 comentarios:
Degusto los chispazos expresivos de tu lírica intimista.
Saludos.
Degusto con placer los chispazos expresivos de tu lírica intimista.
Saludos.
Mil gracias, Jorge.
Es un honor.
Un abrazo,
EGP
Dura pugna entre el olvido y el recuerdo reflejado en este nostágico poema. Me ha encantado. abrazo
¡Gracias, Eneón!
Es un honor que me siga un poeta de tu altura. Lo digo de verdad, de corazón.
Has acertado de pleno: estos versos lloran a la par que celebran a un amor al que quizá, siendo sensato, debería olvidar, pero con quien, con el corazón en la mano, desearía volver.
Regrese o no, ya sea para lamentar su pérdida definitiva o para festejar su recuperación, de algo sí estoy seguro, de que lo contaré aquí con nuevas canciones para compartirlo con las almas amigas.
¡Un abrazo venturoso, camarada!
EGP
Publicar un comentario en la entrada