
Qué distinta es mi vida de hace un año.
Aquel 31 de diciembre lo tenía todo.
Hoy, buf, mejor no pensarlo.
Sí, lo sé, es sólo una sensación, y pasará, pero buf...
Han sido 12 meses difíciles,
con cosas buenas también,
pero con un balance de pérdidas incalculable.
Adiós, mamá.
Adiós, colibrí.
Adiós, sirenita.
Que 2012 nos traiga mucho, mucho, mucho AMOR, por favor.
A tod@s.










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